martes, 17 de febrero de 2015

Autoestima mal entendida.

Tomado de lafamilia.info
El especialista en educación Montessori, Steve Hughes, asegura que la excesiva preocupación de los padres por no dañar la autoestima de sus hijos se está transformando en algo nocivo, ya que la sociedad se ve invadida por una juventud narcisista.
Una de las mayores preocupaciones del doctor Hughes, neuropsicólogo pediátrico de la Universidad de Minessota (EE.UU.), es que los padres están poniendo un énfasis desmedido en el bienestar psicológico de sus niños y muestran una exagerada preocupación en la inteligencia emocional, dejando de lado aspectos básicos en la educación como la autoridad.
“Los padres tienen hoy un concepto errado de lo que significa la autoestima de sus hijos, lo que tiene consecuencias negativas en el desarrollo de ellos”, dice el especialista. La Fundación HacerFamilia lo entrevistó tras su visita a Chile y estas fueron sus apreciaciones.
- El sentido común dice que fomentar la autoestima en los niños es algo muy positivo. ¿Por qué habla usted de una autoestima mal entendida?

Los profesores y otros profesionales alegan que hoy los niños obedecen poco, que tienen más problemas de comportamiento que antes, que la gente joven es más ruda y problemática, que están demasiado conscientes de sus derechos a los que le dan un extraño sentido. Además, hay más índices de depresión y ansiedad.

- ¿Y qué tiene que ver esto con el concepto de autoestima?

Profesionales como el sociólogo de Harvard, Niel Smesler, han predicado maravillas acerca de este concepto. El sociólogo ha dicho: “Muchos, sino todos los mayores problemas de la sociedad, tienen raíces en la poca autoestima de las personas que la conforman”. Se ha concluido entonces que la baja autoestima es la responsable del embarazo adolescente, del bullying, del fracaso académico, del abuso de drogas y alcohol, de la delincuencia y de cuanta actitud mala vemos hoy.

- ¿Y no lo es?

Es que se ha desatado una verdadera epidemia de autoestima y se ha manoseado este concepto. Hoy se pueden encontrar libros que dicen cosas como: “Las 10 actitudes que amo de mí”, “Las cosas que me hacen especial” y “Puedo hacer todo lo que me proponga”. La gente piensa que no se puede decir NO a un niño, y que criticarlo o corregirlo es malo para su autoestima. Los papás ya ni se atreven a retar a sus hijos o a alzarles la voz.

Hasta ahora se ha pensado que existe una “correlación” entre la autoestima y el buen rendimiento escolar, sin embargo, los esfuerzos que se han hecho para potenciar la autoestima de los estudiantes no ha demostrado ningún mejoramiento académico, y lo que es peor, se han producido efectos contraproducentes.
- ¿A qué se refiere con esos efectos contraproducentes?

Entre 1982 y 2006 se encuestó a 16.474 estudiantes universitarios sobre el tema del narcisismo. Algunas de las respuestas más comunes fueron: “Si dominara el mundo éste sería un lugar mejor”, “creo que soy una persona muy especial”, “puedo vivir mi vida de la manera que quiera”. En la medida que pasan los años tenemos muchos más niños y jóvenes narcisistas, lo que se convierte en un problema muy grave.

- ¿Cuáles son las características de esta juventud narcisista?

Los narcisistas no tienen empatía y actúan agresivamente frente a la crítica, favorecen lo personal y no les interesa ayudar a los demás, se preocupan sólo de ellos mismos, son más propensos a cortar relaciones románticas y a ser infieles. No tienen calidez emocional, son más deshonestos y muestran conductas violentas cuando alguien los trata de controlar.

- ¿Cómo deberían actuar los padres frente a sus hijos?

Los padres son hoy demasiado permisivos, porque temen dañar la autoestima de sus hijos. Por eso hablo de autoestima mal entendida. Ellos permiten que sus hijos lleven la agenda, los dejan hacer lo que ellos quieran, por ejemplo: estar despiertos hasta las 11 de la noche o tomar helado al desayuno. Son cariñosos, pero no ponen reglas y cuando los niños violan las normas sociales, nadie los enfrenta.

Es importante entonces que los padres empiecen a demostrar autoridad sin miedo de dañar la “autoestima de los niños”, porque lo único que están creando son niños sin autocontrol, inmaduros e irresponsables que cuando adultos, no son capaces de cumplir sus metas. Incluso algunos llegan a abusar de las drogas y el alcohol.
- ¿Se trata de una vuelta atrás a los padres autoritarios?

No, los padres deben tener autoridad, que no es lo mismo que ser autoritario. Pueden ser estrictos y poner reglas, pero también deben estar abiertos a discutirlas y a razonar con sus hijos dentro de ciertos límites. Los padres con autoridad les dan a sus hijos libertades. Son amorosos, afectuosos y comunicativamente abiertos. Los hijos, a su vez, responden bien, logran motivarse para conseguir sus objetivos, tienen más autocontrol, tienden a ser más populares, competentes y poseen un alto nivel de responsabilidad social.

Para que el cerebro funcione mejor, hay que realizar actividades en las que los niños se pongan manos a la obra. No hay que resolverles los problemas, sino dejar que ellos averigüen cómo resolverlos.
- ¿Qué cualidades se debe resaltar en los hijos para que triunfen en la vida?

Los padres deben fomentarles la independencia y la eficacia. Ayudarlos a que sean buenos haciendo cosas, que sean capaces de dirigir sus energías, tener iniciativa y decirles que sean realistas con lo que necesitan para llegar a sus objetivos.

También hay que enfocarse en la socialización. No hay que criar a los hijos para que sean felices, sino para que sean amables. Los niños con una buena socialización son felices.
- ¿Qué debiera decirle todo padre a sus hijos?

El ideal es transmitir cuatro ideas básicas: que la falta de habilidad innata no importa, que el talento tiene poco o nada que ver con el éxito, que el cerebro es un músculo que puede aumentar la inteligencia ejercitándolo y que un buen desempeño es siempre el resultado de un gran esfuerzo.

*El doctor Steve Hughes es experto en los procesos que utiliza el cerebro para aprender, y descubrió que el método Montessori utiliza los mismos mecanismos. En sus más recientes investigaciones identifica los ambientes sociales y emocionales que ayudan a mejorar el desarrollo del cerebro de los niños.

lunes, 16 de febrero de 2015

Comportamientos agresivos en niños, jóvenes y adolescentes

Tomado de lafamilia.info.
Ante los cambios tan acelerados al interior del grupo familiar y social, surgen una serie de inquietudes que continuamente cuestionan a los padres de familia, ¿qué hacer con determinadas actitudes en los jóvenes? ¿Cómo tratar con el muchacho agresivo quien frecuentemente manifiesta actitudes poco acordes con los principios y normas que infundimos en casa?
Los expertos en salud mental buscan responsabilidades en el medio, en la televisión, la moda, o la sociedad. Sin embargo, después de examinar las aterradoras estadísticas del número de niños y jóvenes que presentan problemas emocionales serios que los llevan a tener un comportamiento agresivo en su entorno, o a ser hijos rebeldes, es necesario reconocer que aunque no se nos haya formado para tan ardua labor, esta responsabilidad en gran parte nos corresponde por el simple hecho de ser padres.
Por dónde comienzo
Uno de los primeros retos frente a la formación de nuestros pequeños tiene que ver con el gran cambio que sufrimos cuando nos convertimos en padres, en este momento sucede algo extraño y es que empezamos a asumir un papel "diferente". Esta gran responsabilidad nos presenta una nueva tarea y casi de manera inconsciente empezamos a sentir que debemos ser firmes en nuestros sentimientos, poco flexibles ante tanta altanería, o quizá con nuestra mejor intención pretendemos ser un buen modelo de autoridad, esto sin mencionar que algunas veces creemos que es necesario poner a un lado nuestra pedagogía y aplicar las sanciones disciplinarias que se requieran.
Todas esas intenciones son comprensibles y admirables, sin embargo casi siempre dan un resultado menos eficaz de lo que debería ser. Uno de los errores más frecuentes que cometemos al enfrentar las dificultades de nuestros hijos es olvidar que son seres humanos, personas reales con defectos y virtudes y como tal debemos enfrentar el reto de educarlos. Ellos por su parte, también son personas verdaderas con sentimientos y limitaciones personales. Es entonces un buen comienzo, reconocer su agresividad como un comportamiento que merece ser revisado al ser parte de la conducta humana, nunca para tomar medidas punitivas que irremediablemente pasarán a reforzar dicha actitud.
En segunda instancia, es importante aprender a reconocer los mensajes no verbales que respaldan el comportamiento de nuestros hijos, cada una de sus acciones tiene una razón de ser y el aprenderlas a interpretar nos puede colaborar a comprender determinadas acciones que a simple vista desconcertarán al más devoto de los padres, pero que en el fondo lleva un mensaje de búsqueda, de ayuda y de atención.
Primer paso: ¿El porqué?
Las diferentes características de los niños, los llevan a ser y a expresar sus comportamientos de formas muy variadas marcando una influencia en la personalidad y en la relación con los demás. Esto, querámoslo o no nos lleva a rotular al individuo dentro de un marco determinado. Por nuestra propia formación, existe la tendencia a observar solamente lo negativo en las conductas que desarrollan las personas y más aún cuando se trata de nuestros propios hijos. Sin embargo, es importante reconocer que las CONDUCTAS AGRESIVAS son manifestaciones de un estado interior, por tanto la manera como las enfrentemos afectará notable¬mente su reincidencia o la suspensión de las mismas.
Mi hijo es agresivo
Situación
Me preocupa que mi hijo es un alumno socialmente explosivo, violento, desafiante y algunas veces hostil. Generalmente tiene pocos amigos o amigos falsos porque suele mantener el liderazgo con brusquedad.

A nivel familiar se relaciona con los demás para conseguir lo que él desea y generalmente no se preocupo por las necesidades de sus hermanos. Es muy común que haga pataletas, o golpee a sus compañeritos. En varias  ocasiones he sido citado por agresividad con los demás.
El caso citado anteriormente puede ser muy común en muchos niños, o adolescentes en su entorno escolar y familiar. El marco en que se presenta la situación no describe a un muchacho con conductas agresivas, por el contrario rotula y describe un individuo socialmente Agresivo.
Es entonces aquí, donde una posición objetiva, nos lleva o comprender dichas MANIFESTACIONES DE AGRESIVIDAD como una condición humana que puede ser corregido con el soporte y guía de sus padres y maestros.
Desde esta perspectiva es importante reconocer a qué nivel nuestro hijo está mostrando conductas agresivas a fin de orientarlo en el manejo de las mismas y de reorientar su manera de mostrar inconformidad y molestia.
Tipos de conductas agresivas
1. Agresividad verbal
Consiste en decir palabras o frases que humillan, descalifican o desvalorizan a otras personas.

El contenido del mensaje que se transmite, por lo general está cargado de resentimiento de tal forma que hace sentir mal a otras personas.
Los apodos, insultos, mentiras o palabrotas junto con las bromas pesadas, son un ejemplo común de este tipo de agresividad que desesperadamente busca llamar la atención.
2. Agresividad física
Consiste en manifestar descontento, desacuerdo o tratar de imponer sus deseos a través de la fuerza física, que hace dono o molesta a otras personas.

Es muy común que los niños pretendan solucionar sus conflictos sociales a través de la fuerza física, como dar patadas, pisotones, empujones, poner zancadillas, escupir, pellizcar, pegar, tirar el pelo, las orejas etc.
3. Agresividad gestual
Esta consiste en manifestar rechazo hacia lo que otra persona dice, hace o siente, para imponerse con gestos desagradables.

El dar la espalda, mirar por encima del hombro, sacar la lengua, hacer gestos con los dedos o el no contestar y mirar en forma desafiante pueden ser unas de las tantas conductas agresivas que se pueden detectar en este grupo.
Fases para modificar conductas agresivas en nuestros hijos
A continuación se describen los pasos que podemos llevar a cabo en la búsqueda de cambio de actitudes agresivas en nuestros hijos.
Reconocer
Una vez hemos logrado que el muchacho reconozca que el conflicto no se ha dado por el agente externo que produjo su ira, sino por la actitud de agresividad que él ha asumido frente a ella; podemos dar inicio al trabajo de modificación.

Asumir
Mantenerse tranquilo quizás sea uno de las conductas más difíciles de aprender, nuestro ejemplo juega un papel relevante al enseñarle al niño que a pesar de que es más fácil perder el control, tomar decisiones en momentos de ira nos pueden llevar a lastimar al otro irremediablemente.

Reflexionar
Detenerse a pensar antes de decir o hacer algo, también es una conducta que puede aprenderse. Sin embargo, la reflexión algunas veces debe guiarse con patrones de comparación como son las consecuencias. Bien, golpeaste a Pedrito porque tomó tu juguete, ahora debes asumir que el juego se suspendió, además de que él ya no querrá compartir más actividades hoy, contigo.

Detección del problema
Pedir a nuestros hijos que nos describan el problema y en forma muy sutil averiguar cuáles son sus sentimientos al respecto. ¿Cómo te sentiste?, ¿Cómo crees que se sintió el otro niño al ser golpeado?, ¿Qué pensaste al respecto?


Fijar un objetivo
Una vez el problema haya sido identificado, es necesario que el niño fije un objetivo al respecto, para tal efecto es necesario que le pregunte ¿Cuál es el estado deseado de esa situación? Recuperar e juguete, pero para tal objetivo era necesario lastimar a Pedrito?
Pensar en muchas soluciones posibles
A partir de lo que nuestro hijo plantee como objetivo, ej: Recuperar el juguete que me quitó Pedrito. Podemos invitarlo a generar muchas alternativas de solución menos agresivas. Qué pudiste hacer para solucionar el problema de otra manera? ¿Qué otra cosa se te ocurre?

Practicar la solución elegida
Para ello es necesario que el niño, planifique paso a poso lo que va a hacer frente a las diferentes situaciones que le produzcan ira.

Problema _____________________ Solución____________________ 
¿Resuelve el problema tu solución? __________
Evaluar los resultados obtenidos
Si los resultados son positivos, estamos comenzando un proceso largo pero productivo hacia la concientización, pero si son negativos es necesario replantearlo cuantas veces sea necesario.

viernes, 13 de febrero de 2015

Inauguramos canal en Youtube.

Las posibilidades que nos brindan la tecnología e internet, nos permiten a partir de ahora tener nuestro propio canal en Youtube, donde podrán encontrar todos los videos que vayamos subiendo.
Se pueden suscribir al mismo, desde la página de Youtube, haciendo click aquí.

Cómo mejorar el comportamiento de los niños difíciles

Tomado de lafamilia.info.
"Algunos niños se consideran difíciles porque presentan problemas en determinadas situaciones, mientras que otros parece que los tienen en todas partes". Algunos investigadores han realizado considerables exploraciones en busca de la trascendencia que tiene el temperamento en los procesos de interacción que le revelan el mundo al niño y el niño a la sociedad; de igual manera se descubre que las características temperamentales se pueden diferenciar en los niños desde la temprana infancia, y que estas características afectan a los padres y a otras personas. En consecuencia, el temperamento del niño influye en la conducta y en la actitud de los padres, en la misma forma en que los padres influyen en sus niños.
Si ustedes reconocen a su hijo en una de estas descripciones, o si por cualquier otro motivo consideran que es un "niño difícil", es importante que tengan en cuenta estos puntos:
  • Los niños difíciles son normales. No tienen perturbaciones emocionales, problemas mentales ni lesiones cerebrales. Algunos familiares bien intencionados pueden haberles insinuado a ustedes que "algo anda mal", y esto los tiene preocupados.
  • No todos los niños difíciles son iguales. Sus manifestaciones varían de acuerdo con las áreas de temperamento que entren en juego. Los niños difíciles van desde los relativamente dóciles con algunos aspectos difíciles, hasta los muy difíciles. 
  • Los niños difíciles hacen que sus padres se irriten, o se sientan incapaces o culpables. Estos sentimientos pueden generar uno de los problemas más graves que existen con niños difíciles: la disciplina ineficaz. Los padres sienten que han perdido autoridad y que su hijo ya no los escucha. Esto los lleva a redoblar los esfuerzos disciplinarios sin resultado alguno.
  • Los niños difíciles pueden crear tensiones matrimoniales, discordias familiares, problemas entre hermanos y, con el tiempo, pueden llegar a presentar sus propios problemas emocionales.
O bien:
Los niños difíciles pueden convertirse en niños positivos, entusiastas, e inclusive en individuos muy creativos, si los manejan bien desde su infancia.
El primer punto - el más funcional - que ustedes deben entender sobre el niño es su temperamento, y la forma en que los rasgos temperamentales moldean su comportamiento desde temprana edad.
Rasgos temperamentales en el niño:
  1. Nivel de actividad. ¿Cuán activo es el niño generalmente desde temprana edad?
  2. Distracción. ¿Con cuánta facilidad se distrae?
  3. Persistencia. ¿Persevera con algo que le gusta?
  4. Adaptabilidad. ¿Cómo reacciona en las transiciones y ante el cambio?
  5. Acercamiento. ¿Cuál es su reacción inicial ante cosas nuevas (lugares, personas, ropa)? ¿Existe retraimiento o rechazo?.
  6. Intensidad. ¿Cuál es la intensidad de las expresiones del niño, bien sea que se sienta feliz o que se sienta infeliz?
  7. Regularidad. ¿Cuán previsible es en sus horas de sueño, apetito?
  8. Sensibilidad. ¿Cómo reacciona a estímulos sensoriales: ruidos, luces fuertes, colores, olores, calor, dolor?
  9. Estado de ánimo. ¿Cuál es su estado de ánimo básico? ¿Predominan las reacciones positivas o negativas?
Estudiando estos nueve rasgos, es posible clasificar el temperamento de cualquier niño por áreas que van desde muy dócil hasta muy difícil.
Elementos básicos para mejorar la situación de su hijo y su familia
Todos debemos tener la convicción de que los padres pueden modificar sus actitudes y su comportamiento mediante la educación. Si aprenden a entender a su hijo difícil y su temperamento, empezarán a darse cuenta qué le sucede a su hijo y por ende a la familia.
Poco a poco, usted será un experto en el temperamento y comportamiento de su hijo. Y como los expertos saben hacer bien las cosas, usted también las hará bien. Dejará de ser víctima de sus propios sentimientos porque podrá ver las cosas de modo imparcial y objetivo. Cada vez que adopte un punto de vista más neutral, será más flexible y tolerante, pero al mismo tiempo tendrá más autoridad y será más dueño de la situación.
Aspectos claves que le ayudarán:
1. EFICACIA EN SU DISCIPLINA:
La disciplina ineficaz constituye uno de los mayores problemas de las familias con un niño difícil. Traten de responder honestamente las siguientes preguntas. El propósito no es hacerlos sentir mal, sino orientarlos en los métodos que no funcionan con un niño difícil. Las respuestas afirmativas indican técnicas ineficaces y frustraciones que pueden eliminar. La solución, aunque parezca extraño, no es redoblar la disciplina sino reducirla.

¿Suele usted gritarle mucho?
SI
NO
¿Asume la misma posición del niño? (Si él le pega, usted también le pega?)
SI
NO
¿Lo castiga mucho más de lo que usted quisiera?
SI
NO
¿Usted siempre le está diciendo "no" al niño?
SI
NO
¿Tiene que insistirle constantemente para que haga las cosas?
SI
NO
¿Pelea mucho con él?
SI
NO
¿Está dándole explicaciones frecuentemente?
SI
NO
¿Acaba por hacerle prometer que "no lo volverá a hacer"?
SI
NO
¿Vive haciéndole amenazas, las cuales no piensa cumplir?
SI
NO
¿Le sucede a veces que no sabe cómo reaccionar?
SI
NO
¿Le parece que el niño tiene más poder que usted?
SI
NO
¿Encuentra que cuando más lo castiga, más insiste en hacer lo indebido?
SI
NO
Ahora piensen en las cosas que han hecho para manejar al niño y que les han dado resultados positivos. ¿Han tomado alguna medida espontánea que tal vez ni siquiera consideraron "disciplina" y vieron con sorpresa que el niño respondió? ¿Hay algún castigo que parece ser especialmente eficaz? Hay que reconocer los éxitos y anotarlos, aunque parezcan relativamente pocos; esto nos ayudará más tarde a encontrar soluciones originales para el niño y la familia.
2. LA NEUTRALIDAD: RAZONAR, NO SENTIR
A fin de poder manejar con éxito el comportamiento de su hijo, ustedes tienen que adoptar antes una actitud objetiva. La clave aquí es la NEUTRALIDAD. Por tanto, cada vez que el niño se porte mal:

  • No reaccionen emocional o instintivamente.
  • Permanezcan tan neutrales como les sea posible.
  • Razonen y recuerden que su respuesta debe surgir no de sus sentimientos sino de su pensamiento.
  • Concéntrense en el comportamiento de su hijo, no en los motivos ni en el estado de ánimo de él.
Ustedes están tratando aquí de bloquear sus acostumbradas reacciones naturales. Así que deténganse a pensar, y refrenen sus antiguas reacciones automáticas ante el comportamiento del niño: el "no" automático, las amenazas, los gritos. Traten de hacer caso omiso de los sentimientos de ustedes, y cámbienlos por la actitud de un profesor que estudia un tema. Deben procurar asumir una actitud tranquila y serena.
¿Significa esto que se han de convertir en un padre o una madre autómatas que solamente reaccionan ante su hijo de una manera calculada y fría? ¡De ninguna manera! Cuando estén más seguros de su autoridad y de su relación con él, la espontaneidad podrá regresar. Pero deben recordar que en un círculo vicioso muy arraigado las acciones instintivas son tan malas para los padres como para el niño. Para aprender una nueva forma de ser espontáneos tienen que intentar desprenderse de sus antiguas actuaciones.
Si logran reaccionar de esta nueva manera una de cada tres veces, se estarán encaminando hacia el éxito. No se desanimen si no siempre funciona. Nadie se Despoja de sus viejos hábitos de la noche a la mañana.
PREGÚNTENSE: ¿ES EL TEMPERAMENTO?
Cada vez que puedan relacionar un comportamiento con un rasgo temperamental, estarán mucho mejor capacitados para obrar acertadamente. Si un comportamiento tiene sus raíces en un rasgo temperamental, el niño en cierto modo "no puede evitarlo". Traten de reconocer esta situación. Si pueden establecer el nexo entre el temperamento propio de un niño difícil y un mal comportamiento, su actitud se tornará más comprensiva.
3. CLARIDAD EN LAS REGLAS Y CONSECUENCIAS:
Todo niño funciona mejor cuando sabe que sus padres hablan en serio. Cuando haya un comportamiento específico prohibido en el hogar vendrá siempre un castigo específico. Las reglas deben ser claras y fáciles de comprender. De esta manera, el niño sabrá exactamente lo que se espera de él. Es una regla.

En primer lugar, decidan qué reglas básicas necesitarán para controlar el comportamiento relevante. Luego explíquenselas al niño de la manera más sencilla y objetiva: "Hay una nueva regla en esta casa'.
4. ACTÚEN CON BREVEDAD:
Cuando se castiga a un niño las explicaciones siempre tienen que ser muy breves.

"Has hecho tal cosa, que no es permitida; tu castigo es éste". No digan nada más.
5. NO NEGOCIEN:
El problema de muchos padres es que su pequeño ha adquirido tanto poder ante sus ojos que lo tratan como si fuera otro adulto, o bien ellos se han convertido en niños y tratan de "desquitarse" con él. Con un niño difícil no se negocia; los padres imponen las reglas. Si el niño pregunta por qué, y si es un comportamiento que ustedes consideran relevante, respóndale: "Porque es la regla". Esto no significa que debamos convertirnos en tiranos arbitrarios. Lo más probable es que al niño le parezcan sensatas las nuevas reglas. Lo que se busca aquí es imponer autoridad de manera objetiva y neutral.

6. SEAN FIRMES:
En vez de gritar al niño, practiquen un tono de voz más firme. Que se note que hablan con autoridad. El tono de voz es importantísimo, especialmente con un niño muy pequeño.

7. NO QUITEN LOS OJOS DE LA META:
Recuerden que la meta de una disciplina eficaz es que el niño obedezca. La actitud con que lo haga no importa. Tal vez asuma alguna actitud para salvar las apariencias. No hay que confundir esto con la desobediencia.

8. NO REPITAN MUCHO LA ADVERTENCIA:
El niño puede estar probándolos a ver si van a cumplir. En tal caso, es importante que lo que le han dicho lo realicen, y eviten las advertencias repetidas sin ninguna acción.

Está bien advertirle una sola vez, pero después de eso hay que actuar. Sus gestos y tono de voz deben ser firmes.
9. RECOMPENSAS PLANEADAS:
El castigo es necesario como respuesta a un mal comportamiento. Pero ¿habrá alguna manera de mejorar el comportamiento sin castigarlo? ¿Cómo lograr que el niño escuche, que acate las normas del hogar? Muchos padres de niños difíciles viven insistiendo, quejándose, castigando y diciendo "no", y tampoco logran resultados. Para superar estas situaciones es de gran utilidad tener en cuenta los siguientes principios del sistema de recompensas:

  • Deben ser planeadas: no surgen de una reacción del momento.
  • Los padres actúan dentro de la mayor neutralidad.
  • Lo hacen basados en la razón, no en las emociones.
  • Siempre se dan después de terminada la acción, y no antes.
  • Son para comportamientos específicos, no para actitudes.
  • Nunca premien a su niño por ser "bueno" o "agradable".
No sean demasiado generosos ni espontáneos con las recompensas. ¿Cómo podrían saber si el niño se ha ganado una? Si le compraron un regalo el lunes porque les parece a ustedes que ha estado "dócil", ¿qué harán el martes cuando se comporte todavía mejor?
10.RECOMPENSAS POR UNA RUTINA:
El sistema de las estrellas:
La mayoría de los niños difíciles funcionan bien con las rutinas, especialmente si se incluyen grandes bloques de tiempo no planeado. Para unos, el solo hecho de fijar una rutina bastará, pero otros necesitarán un sistema de recompensas para ayudarles a comenzar. El sistema de las estrellas funciona así:

  1. Escojan una rutina que quieran establecer.
  2. Decidan conjuntamente con el niño cuál será la secuencia de actividades, ésta no podrá variar.
  3. Junto con el niño, dibujen un cuadro bonito de las actividades.
  4. Díganle al niño que cada vez que termine la rutina se ganará una estrella o una calcomanía (él puede escoger).
  5. Cada vez que acumule cinco estrellas (o el número acordado), se ganará un premio (él debe participar en la elección del premio).
Todo esto debe ser divertido, pero las expectativas deben ser muy claras. O ganó la estrella o la perdió. Cerciórese de que el niño conozca muy bien lo que le corresponde hacer. Recuerden también que el único "castigo" en este sistema es negarle la estrella con algún comentario breve como: "Lástima: no ganaste tu estrella hoy; ojalá mañana te vaya mejor". Fije las metas de acuerdo con las capacidades del niño, con retos reducidos al principio y luego aumente la exigencia progresivamente. La sensación del logro al comienzo lo motivará para continuar esforzándose.
En términos generales, los niños difíciles funcionan mejor con recompensas por comportamientos aceptables que con castigos por mal comportamiento. Las respuestas negativas repetidas ante un comportamiento indebido refuerzan ese comportamiento en vez de corregirlo. Y los padres también les gusta el sistema de recompensas porque les permite centrarse en los adelantos del niño y se sienten menos culpables.

jueves, 12 de febrero de 2015

Padres: Educación con disciplina asertiva.

Tomado de lafamilia.info.

La educación comprende no solamente la adquisición de hábitos de trabajo académico y de los conocimientos básicos para poder acceder a la universidad. También incluye otros elementos de orden formativo como la disciplina y la adquisición de buenos hábitos; es decir, la educación además del ámbito intelectual, también orienta sus esfuerzos a la formación de la personalidad del individuo.

Ahora bien, el tema de la disciplina juega un papel trascendental en la vida de todo ser humano y en la estructuración de su personalidad. Formar a un individuo con la exigencia contemporánea de hacer de él un ser integral, presupone necesariamente formarlo con unas sanas y sólidas bases de una Disciplina Asertiva, que es justamente todo lo opuesto a un régimen disciplinario basado en el autoritarismo, la intimidación, el castigo o el miedo a la autoridad.

Iniciemos nuestras reflexiones con la pregunta:

¿Cómo formar hijos estudiantes responsables?

El doctor Alexander Lyford-Pike, destacado médico psiquiatra, en su interesante libro “Ternura y Firmeza con los Hijos”, con las siguientes consideraciones nos da una acertada respuesta a este interrogante que con toda seguridad ronda en la cabeza —y en el corazón, por qué no decirlo— de todo padre y de todo educador. Dice el doctor Lyford-Pike:

Hay dos palabras claves para los padres cuando educan a sus hijos: comprensión y firmeza.

La comprensión exige además del vínculo natural de cariño, el seguimiento coherente y constante de los problemas que enfrenta un niño y que suelen traducirse en mal comportamiento. La reacción espasmódica e irreflexiva de un padre ante una conducta inadecuada de un hijo es ineficaz en el mejor de los casos y puede llegar a ser perjudicial.

Es necesario en cambio, comprender, que la desobediencia, el enojo y Ja rebeldía forman parte de una personalidad infantil en formación. Su corrección es responsabilidad de los padres junto con los educadores en los centros de enseñanza, excepto en los casos de perturbaciones de nivel patológico que requieren asistencia profesional especializada.

Los padres deben tratar de entender por qué un hijo se porta mal y ayudarlo a corregir su conducta a través de pasos coherentes y consecutivos que incluyen la persuasión, la advertencia, vías no violentas de castigo y formas de premiar, que alienten al niño a perseverar en la buena senda.

El complemento fundamental d este comprensivo seguimiento constante es la firmeza en su aplicación. Sin este ingrediente básico desaparecerá la utilidad del plan de la Educación con Personalidad.

Firmeza significa ejercer la autoridad paterna sin interrupción ni claudicaciones. Un padre que cede por lástima o desaliento al ver que su hijo no actúa o reacciona en la forma requerida, pese a una medida correctiva, fracasará en su responsabilidad educativa. Cuando una medida no surte el efecto buscado, se recurre a la siguiente de acuerdo con los pasos que hemos detallado. De lo contrario, la vacilación o el desánimo paterno se transmite al hijo, induciéndolo al desconcierto o a profundizar sus conductas impropias.

De la combinación permanente y ordenada de comprensión cariñosa y firmeza correctiva po parte de los padres, dependerá que el plan de Educación con personalidad se convierta en un instrumento útil para criar hijos responsables y cvn una personalidad sana.

La Educación con Personalidad bien aplicada transmite a los hijos el mensaje de que los padres se preocupan por su bienestar actual y futuro y que todo lo que hacen aún lo que a los niños no les gusta, es por su bien.

Esto ayuda a los hijos pequeños a desarrollar el control de sus emociones y a aplicar cada vez más el razonamiento en sus actos. El niño orientado en este camino se dirige a una adolescencia equilibrada y a una adultez madura.

La niñez bien orientada por los padres es el primer gran paso en la búsqueda de la felicidad a lo largo de la vida.

La felicidad está determinada por un buen manejo de las necesidades y la abundancia de cariño, sabiendo discriminar lo imprescindible de lo superfluo.

El éxito de esta búsqueda depende de que cada persona sea orientada desde sus primeros años al máximo aprovechamiento de sus cualidades buenas y a desechar el desorden que se da por una voluntad que también tiende al egoísmo y a una inteligencia que también tiende a quedarse en la superficie....

Para reflexionar:

El exceso de consentimiento con los hijos, la aceptación de excusas en forma reiterada o el otorgamiento de perdones concedidos por lástima con el niño infractor de una norma o por desaliento al ver que el hijo no quiere corregirse, son actitudes paternas que pueden resultar fatalmente de formantes para el niño y alterar su proceso formativo.

Todo ser humano tiene
que saber las consecuencias
finales de sus actos y
atenerse a ellas

Quiere decir entonces, que todo individuo desde la más temprana edad tiene que aprender a conocer las consecuencias finales de sus actos y atenerse a ellas, por ejemplo un estudiante debe saber que:

a) Si por negligencia no hace sus deberes escolares, quizás la consecuencia de esta conducta sea que el colegio lo cite un sábado para que haga sus tareas o que en casa sus padres le cohíban ciertas horas de televisión.

b) Si se pelea con un compañero y se agreden físicamente, es probable que como consecuencia de este indebido acto sea suspendido del colegio, que sufra una fuerte lesión en su cuerpo y por ende tampoco pueda asistir al paseo familiar que tanto desea hacer con sus padres y primos.

La mejor conclusión que debe asimilar tanto el hijo como el padre y el educador es la que se resume en esta sabia frase: “NO HAY CASTIGOS SOLAMENTE CONSECUENCIAS”.

Para reflexionar:

La disciplina asertiva es positiva porque tiene profunda fe en el ser humano y en su capacidad para superarse. Si un hijo-estudiante tiene bien claro cuáles son sus responsabilidades, se siente apoyado por sus padres-maestros, quienes antes que amenazarlo o castigarlo le demuestran con afecto que están interesados en su bienestar y progreso, por eso lo corrigen y le ponen límites a su conducta, es un hijo que fácilmente responderá a sus obligaciones, reconocerá la autoridad y acatará las normas que rigen su diario vivir.

La disciplina asertiva debe ser
enseñada por los padres y maestros.

Generalmente quienes llevan una vida más armónica y satisfactoria; más productiva y destacada; son personas disciplinadas, quienes son por naturaleza muy pocas. Por ejemplo, aquellas personas que tienen una excelente voz o un gran talento para la pintura. Afortunadamente, hoy la disciplina se puede aprender con métodos y consideraciones inteligentes que antes se desconocían.

Tradicionalmente los métodos empleados para lograr los resultados esperados, se han centrado en rígidos reglamentos en donde el castigo ha sido la única herramienta disponible tanto para los maestros como para los padres.

No obstante y aun cuando la disciplina del castigo ha funcionado, este recurso no es el más apropiado e inteligente porque produce una serie de reacciones negativas tales como:

Resentimiento: Esto es injusto. Los adultos son malas personas y su mundo es gris y poco grato.

Revancha: Ellos tienen poder pero de alguna manera yo me vengaré.

Rebeldía: Me comportaré de manera completamente opuesta para demostrarles que yo tengo derecho a defenderme.

Retraimiento: No me quieren. No me respetan. No es tan grave mi falta. No participaré. Debo valer muy poco. Que triste es la vida. (Lógica reducción de su autoestima).

Lamentablemente y ante ese modelo aprendido, el niño o joven levantado bajo la férula de una disciplina punitiva e inflexible, cuando sea adulto aplicará la misma metodología y así lentamente estaremos construyendo un mundo cada vez más violento. Por eso es indispensable que nosotros como educadores seamos consistentes de los efectos a largo plazo de nuestras acciones y no nos dejemos engañar por los resultados inmediatos que tiene la disciplina tradicional ejercida con el recurso de la amenaza y el castigo.

También debemos preguntarnos de donde sacamos la idea absurda que para que los niños y los jóvenes mejoren, primero hay que hacerlos sentir mal.

Esta consideración nos lleva a pedirle que recuerde aquella ocasión en que usted pudo haber sido humillado o tratado con injusticia y por favor conteste si después se sintió mejor o con el deseo de cooperar o de mejorar. Resulta por lo tanto insensato pensar que a una persona y en este caso a su hijo se le pueda motivar por medios completamente negativos o coercitivos.

Naturalmente que en el otro extremo de la línea nos encontramos con padres que no les gusta el control y prefieren la permisividad total. Como no saben que hacer, oscilan confusamente entre las dos opciones y unas veces son terriblemente severos y minutos después, sintiéndose tiranos y desagradados con ellos mismos, se van al otro extremo para terminar en condiciones de absoluta inferioridad ante sus hijos, con lo cual llegan a odiarlos y entonces regresan a la primera posición. Esta nociva ambivalencia termina por convertirse en un círculo vicioso.

De todo lo anterior, se llega a una conclusión más lastimosa y es que el niño o el joven para evitar humillaciones futuras y mal trato, se vuelve retraído y adicto a la aprobación, sacrificando una parte de si mismo con todos los perjuicios complementarios.

Disciplina asertiva: el alumno esta centrado en el mismo hasta cuando llega a la madurez.

Primera consideración para comenzar a manejar el asunto a un nivel inteligente:

Cuando un alumno llega al colegio, pongamos un ejemplo, con una botella de vino, un viernes, víspera de salida a unas esperadas vacaciones y resuelve tomársela con algunos compañeros a quienes presiona a hacerlo, obviamente comienza a causar problemas a la institución y a sus compañeros. Aquí es fundamental que sepamos que el estudiante se tomó el vino sin la intención consciente de perjudicar a nadie, ni siquiera que con su acto causaría perjuicios no sólo a si mismo sino a toda la comunidad.

Naturalmente que en su casa este hecho no pasaría de ser un acto que se disculpa, “porque todos lo hacen tarde o temprano”, pero dentro de la institución, que es un segmento de la sociedad, tiene otras consecuencias que deben ser asimiladas positivamente y por cuanto el alumno en el colegio está en un proceso de formación y asimilación de valores y lo que aprende allí le servirá para orientarse y formar un concepto de qué es bueno y qué es inaceptable. De ninguna manera el colegio puede pasar por alto este grave incidente disciplinario porque no estaría cumpliendo con una de sus razones de ser.

Todos los comportamientos tienen
consecuencias buenas y malas

Este principio lo aprende casi todo ser humano tarde o temprano, pero no siempre ha sido en su etapa escolar, sino cuando se enfrenta a la vida y comienza a sufrir las consecuencias, por lo que libremente hace o deja de hacer. Por lo tanto, lo primero que debemos hacer es enseñarles que todo acto humano tiene consecuencias buenas o malas; así su formación se iniciará más oportunamente y aprenderá sin sufrimientos.

Inspiración
PROGRAMA PARA LA FORMACIÓN DE PADRES
Una publicación del programa “Inspiración”- Año 3º Nota Técnica No. 1005

miércoles, 11 de febrero de 2015

Somos Uno.

Para ir entrando en clima, hicimos este video con la canción de Axel y Abel Pintos "Somos uno", para seguir construyendo juntos esta comunidad, con la conciencia de que, aunque "Somos muchos, ¡somos Uno!

Exámenes: Cinco errores que se deben evitar al estudiar

Tomado de lafamilia.info.


A menudo se destacan las buenas prácticas y se obvian las que pueden dar al traste con todo lo anterior. Estos son cinco hábitos poco recomendables que deben tenerse presentes para no cometerlos: estudiar acostados, sin un horario fijo, sin hacer descansos, dedicar primero tiempo a lo fácil y dejar para el final lo difícil o tener cerca artículos que puedan despistar, como el teléfono móvil.

1. Estudiar acostados

La postura es fundamental para mejorar la calidad del estudio. Por ello es recomendable estudiar siempre sentados para mantener la atención en aquello que realizamos. Sin embargo, hay quien prefiere hacerlo en la cama o descansado en el sofá. La experiencia desaconseja esta posición, ya que si bien resulta más cómoda en determinados momentos, facilita el sueño e impide el estudio.

Pero además, estudiar recostados puede implicar posturas incorrectas o incómodas que afectan a la espalda y a las cervicales y, por consiguiente, provocan dolor en esta zona del cuerpo. Los gestos que se realizan al estar tumbados son más proclives a causar lesiones que los que hacemos sentados en una silla. Permanecer en esta posición durante un tiempo prolongado influye de manera negativa en la columna.

2. Carecer de un horario fijo

No es recomendable estudiar a cualquier hora o hacerlo cada día en un horario distinto. Conviene reservar un espacio fijo que coincida con el momento de la jornada en el que se tiene mayor predisposición a estudiar, ya sea por la mañana o por la tarde -por la noche, es preferible dormir para estar descansados-. Así se consigue que el cerebro y el cuerpo se acostumbren, lo que aumenta el rendimiento.

Al principio serán los padres quienes ayudarán a los hijos a organizarse y luego será responsabilidad de estos. Un horario personal y el compromiso de cumplirlo mejora los hábitos de estudio y los resultados académicos.

3. No hacer descansos

La ansiedad ante un examen, la falta de tiempo, el estrés y la sensación de que no hay horas suficientes para estudiar todo el temario, lleva a pasar muchas horas seguidas sin levantar la vista de los apuntes. Sin embargo, esto es perjudicial para los fines que se persiguen. Es importante hacer descansos cada 45 o 60 minutos para estirar los músculos, evitar cargar la espalda y descansar la mente para retomar el aprendizaje con fuerza.

Es aconsejable mantener el hábito de estudio todos los días para llevar la materia al día, pero del mismo modo, hay que intentar terminar la jornada con una actividad deportiva o de ocio, dedicar un tiempo a la lectura, la música u otra tarea con la que se disfrute. De hecho, al organizar el estudio, es recomendable incluir el tiempo que se dedicará al descanso. Eso sí, hay que respetar ese momento y no ampliarlo bajo ningún concepto.

4. Estudiar primero lo más fácil

Con la intención de que la tarea de estudio resulte más liviana, a menudo se comienza a estudiar la asignatura o materia que resulta más sencilla. No obstante, es recomendable hacer justo lo contrario. Puesto que al empezar a estudiar la mente está más fresca y descansada, conviene iniciar por las materias más pesadas o que entrañan más dificultad para los estudiantes. De ese modo, cuando se sienta cansancio, se aprovechará para repasar las cuestiones más sencillas.

5. Despistes: el teléfono móvil alejado de la mesa de estudio

El uso de las nuevas tecnologías ha modificado los hábitos de estudio. Internet es ya una herramienta muy utilizada en sustitución de las enciclopedias tradicionales, las tabletas están llamadas a ser los nuevos soportes de libros digitales y hasta el teléfono móvil ha entrado en el aula. Pero este último debe mantenerse alejado cuando se prepara un examen, con el fin de evitar despistes y caer en la tentación de enviar un mensaje o leer los correos electrónicos en el teléfono.

La mesa donde se estudia debe estar despejada de artículos que no se utilizarán, para contener todo el material de estudio: apuntes, subrayadores, lápices, bolígrafos, etc. Solo si se quiere hacer una consulta puntual a un compañero o buscar una información necesaria, se debería consultar el teléfono o acceder a otro dispositivo para ello.